27.2.10

Continuo

Con este raro mareo, con ese cierto y continuo nerviosismo, que es molestia y tensión en la panza, aunque también incertidumbre y desesperación, me doy cuento que ya no tengo alternativa. Me esfuerzo pero no logro nada concreto. Ya terminó el corso. Es medianoche y el silencio me dice es aun mas tarde. No me importa la hora, no me importa el mundo, ni su próxima desaparición, pero siento que algo es. Algo es. 
Y me desespero 
por saber 
aunque se que con eso
 solo logro enredarme aun peor. 
Fume.
Ahora todo es confuso inconexo. Hilvano pero solo es una intención, un sonido que se convierte en una palabra que no tiene otro sentdio mas que el hilarante, porque me recuerda a mi vieja, a su profesora de Corte y Confección, me recuerda lo poco que me importaba ya en ese momento. Es monumental el esfuerzo, pero que harian ustedes con todas estas palabras engrasadas que se escurren y van a parar al piso, se mezclan, se ocultan, de mi, de mi otro mi que me mira e intenta sanarme, aunque de enfermo no tengo nada. O no lo se y pretendo seguir asi.
Me vieron.
sali al balcón y me vieron. No creí que a esta hora habría gente en balcones, haciéndole compania a sus macetas.



25.2.10

Pappo

Los Abuelos, Conexion 5, Manal, Mandioca, Los Gatos, Pappos blues, Aeroblues, Riff, etc, etc. Pappo tocó con tantos músicos y fue tan diversa su influencia que podría decirse que fue el guitarrista mas destacado del Rock/blues nacional. Y si no lo fue habrá sido si, el mas querido. Su carisma, su talento, su humor, su voz cavernosa, su actitud netamente rockera y su consecuente integridad con su postura fueron sus armas en la vida. Un tipo reconocible a un kilometro de distancia. Pappo se mató en la ruta 5, cerca de Lujan, al caerse de los Harley D el 24 de Febrero de 2005. Hace ya 5 años.




La Gorda y la Manguera
Por Vitico

Pappo era el personaje más extravagante que he conocido, con un gran talento para la música y una actitud ante la vida absolutamente rockera, con un sentido del humor extraordinario y una gran persona. Si yo tengo que decir algo de Pappo resumiéndolo en pocas palabras es que fue mi mejor amigo y mi peor enemigo. Sea como sea considero que es una persona absolutamente irreemplazable.

Resulta que nos fuimos a hacer tres fechas a Rosario con Pappo’s Blues en el año 79 (allí fue cuando decidimos poner otro guitarrista para rellenar cuando Pappo hacia los solos). Yo había llevado una guitarra Ampeg transparente (como la que usaba Keith Richards con los Rolling Stones) y después de terminar las actuaciones nos fuimos a un cabaret y elegimos a la rubia más gorda y le preguntamos cuanto valía una hora de su tiempo; entonces la llevamos al hotel y le colgamos la guitarra transparente y la hicimos bailar una hora en bolas con la guitarra colgada. Creo que nunca nos reímos tanto.
Luego, nos habían querido dejar de pagar un show y entre los dos apretamos a los organizadores hasta que cumplieran y para que se acordaran de nosotros dejamos el cuarto del hotel totalmente destruído como si hubieran pasado los Who. ASI NACIO RIFF.

Hay una escena que se me viene todo el tiempo a la cabeza; corrían los años ochenta y estaba de moda lo Punk hasta en Argentina, entonces en un show en Córdoba en que nos habían venido a ver muchos punks, el público nos escupía y no paraba de escupirnos, tanto que no se podía tocar porque los diapasones de las guitarras estaban todos resbalosos (una asquerosidad). Ellos lo hacían como una forma de gratitud, incluso yo me tragué un pollo cantando 'Mucho por hacer'. Pero llegó un momento en que tuvimos que dejar de tocar y en ese momento Pappo dijo “Che, no escupan más, porque si escupen una sola vez más, saco la manguera con mierda que hay atrás del escenario y los lleno a todos de mierda”. Nadie más escupió y terminamos el show felizmente.


http://www.elsitiodepappo.com.ar/

23.2.10

Como un fantasma


32 años después logró saber la verdad y abrazarse con su verdadero padre. Francisco Madariaga Quintela es el nieto recuperado número 101 y vive al fin su momento de felicidad junto a su padre, Abel, que desde 1982, año de su regreso del exilio lo buscaba. Su madre, militante montonera, nunca apareció. Fue secuestrada en 1977 y dió a luz en cautiverio (El Campito). Todo estos años vivi como un fantasma, un vacío adentro inexplicable, declaró Francisco. Victor Alejadro Gallo, militar retirado, su aplopiador, se encuentra actualmente detenido cumpliendo una condena por la llamada masacre de Benavidez.

Inundaciones en Buenos Aires

19.2.10

Ariel Ramirez



Mi acercamiento (via mi madre) al folklore fue gracias a él. Y a ella, y a los discos de vinilo en el viejo Ken Brown, des cual todavía hoy conservo sus parlantes. La misa criolla era ese disco. La misa criolla de Ariel Ramirez. Nunca fui ni catolico ni religioso en ninguna de sus vertientes, pero ese link de la navidad, las letras bien entendibles, los ritmos nuestros y la alegría congenica a uno porta cuando es niño todo me llevó de lleno al folklore y a la musica Argentina. Y Ramirez (Santa Fe, 1921) tuvo que ver entonces con eso. Murió ayer, a los 88 años. Van quedando pocos grandes.



Con Mercedes Sosa.



Y segun la pagina oficial: Ariel Ramírez tiene en preparación una cantata denominada Los Sonidos del Nuevo Mundo, compuesta en homenaje a España en conmemoración de los Quinientos años del Descubrimiento. Con temas y personajes relativos a la conquista de América, los poemas pertenecen a María Elena Walsh y Miguel Brascó, también incluye fragmentos poéticos de culturas precolombinas.
Ojala haya llegado a tiempo.

3.2.10

Lapa - Acusados absueltos

Aqui no ha pasado nada, circulen, circulen

Vamos a estar bien



30.1.10

Perotti

El tránsito imposible de Buenos Aires estuvo a punto de ahorrarle la tragedia. Pero hizo todo lo posible por llegar y logró embarcar a tiempo; le tocó la última fila junto a la puerta, justo detrás de dos contadoras con las que viajaba a Córdoba para realizar una auditoría bancaria.

Rubén Perotti se quitó el saco y el abrigo, colocó el morral de cuero en un costado y se dispuso a disfrutar del viaje. Le gustaba mirar por la ventanilla y ver los foquitos de la pista para sentir la aceleración del avión cuando tomaba carrera. Perotti había viajado mucho y sabía que si después de alcanzar cierta velocidad la nave no ascendía eso significaba que había surgido un problema técnico.

Pero al verificar el 31 de agosto de 1999 ese exacto e inquietante fenómeno creyó, de todos modos, que el Boeing 737 de LAPA se despistaría y que la cosa no pasaría de un leve incordio. No imaginaba que al final de esa maniobra fallida habría 65 muertos, 17 heridos graves, un avión incendiado y un escándalo nacional.

Sabido es que cuando uno se enfrenta con la muerte ve pasar toda su vida en un instante. Perotti nació en 1941 y se crió en Córdoba. Allí se enfermó de tuberculosis y estuvo casi todo un año en cama leyendo, sin discriminar, a Shakespeare, Sartre y la Colección Rastros. Esa experiencia formó su carácter, lo hizo más sensible y abierto. Estudióabogacía y se recibió de sociólogo en la UBA. Pero trabajó en una panadería, en una pyme y en Acindar. Finalmente recaló en un banco, donde hizo carrera, desde auxiliar de cuentas corrientes hasta gerente de sucursal.

Se llevaba bien con los números. Y también con el trotskismo. Comenzó a simpatizar con Trotsky en la facultad: estuvo primero en el PST y después en el MAS. Militaba dentro de la Asociación Bancaria y también formaba parte del Frente de Intelectuales y Artistas. Esto, en aquellos tiempos, implicaba reuniones en locales, picnics trotskistas para buscar adeptos y "cohesionar a la tropa", mítines en las plazas, marchas en las calles, resistencia gremial. Sobre todo, aprender a caminar por la sombra de la clandestinidad permanente.

Cuando llegó la dictadura militar, un grupo de tareas del Ejército se presentó en la sucursal donde Perotti trabajaba y "apretó" a su jefe. Ese ejecutivo le salvó la vida. Declaró que el militante hacía meses que no iba al banco, cuando en realidad estaba almorzando a la vuelta. Rubén se tomó unas largas vacaciones. Emigró a España y trató vanamente de acostumbrarse a Barcelona, pero extrañaba muchísimo y regresó a la Argentina a pesar de todos los peligros. En el banco le decían "el zurdo", pero así y todo le ofrecían puestos gerenciales. En un determinado momento era, al mismo tiempo, jefe del personal a su cargo y delegado del gremio.

En una peña folklórica se enamoró de una morocha y la dejó embarazada. Los trotskistas no se casan, pero Rubén fue contra la corriente. Ella venía del dolor. Salía de un campo de concentración, había estado presa a disposición del Poder Ejecutivo en Devoto y la habían excarcelado. Le decían "la guerrillera", a pesar de que esta rama del trotskismo había abjurado de la lucha armada. Se casaron en el Registro Civil de la calle Uruguay. La morocha se convirtió en una reconocida psicoanalista y aquella hija hoy vive y estudia en Nueva Zelanda.

Más tarde tuvieron otra hija, que padecía el síndrome de Williams, un raro trastorno genético, primo hermano del Down, que produce retraso madurativo y problemas cardiovasculares. "Nunca me pregunté por qué nos tocó a nosotros -me aclara-. Al contrario. Siempre me dije: menos mal que nos tocó a nosotros, porque le vamos a poner el pecho." Y se lo pusieron. Perotti se separó de aquella morocha, pero vive hoy pendiente de aquella niña maravillosa que asiste a un colegio especial, hace teatro, estudia canto, lee libros y escribe poemas.

Desobedeciendo al partido, el bancario votó a Raúl Alfonsín al retornar la democracia. La posición del PST durante la Guerra de Malvinas le había producido un cierto cansancio moral. Lo había "fundido", como se dice en la jerga de los "trotskos". Pero siguió su carrera sin cambiar sus ideas. Llegó a tener cien personas a su cargo y era subgerente de Auditoría Operativa cuando ocurrió el accidente de LAPA. Ese rol implicaba viajar a las sucursales del interior todo el tiempo.

* * *

Antes de eso, el destino le había avisado dos veces. Durante un vuelo desde Roma hacia Atenas, el avión en el que se trasladaba Perotti entró en un bloque de cumulunimbus y, de repente, empezó a caer y a caer. Los portaequipajes se abrieron y los bolsos y la ropa volaron en medio de gritos de pánico. Era una caída vertical, sin frenos, y desde la ventanilla redonda Rubén veía cómo el mar se le acercaba a velocidad escalofriante. En esos instantes pensó: "Qué lástima, tan lejos de casa". Pero la caída empezó a atenuarse y el piloto logró, a último momento, estabilizar el aparato.

Otra vez, Perotti entró en el ascensor de un viejo edificio de Buenos Aires, apretó el botón de planta baja y sintió un tirón. Uno de los cables se había cortado. El ascensor cayó vertiginosamente diez pisos, chocándo contra las paredes. No reventó contra el suelo porque en el camino se trabó con un borde y quedó encajado y torcido.

"Está bien, nos vamos a salir de la pista", pensó mucho después de eso Rubén Perotti, cuando se dio cuenta de que el Boeing 737-200 de LAPA no lograba despegar, aquella noche del 31 de agosto de 1999. Pero enseguida sintió el golpe y los alaridos. El cilindro del avión se sacudía de un lado a otro, y el asiento de adelante se le vino encima. "Se acabó -pensó en un destello-. Se acabó". Y vio la carita de su hija menor estampada en ese respaldo. Era su imagen delicada y perfecta.

No lo sabía Perotti, pero los flaps seguían retraídos y la pista del Aeroparque se había terminado. Los pilotos no podían frenar, y entonces la carrera continuó y el Boeing atravesó el enrejado perimetral del Jorge Newbery, cruzó como una aparición alada o como un dinosaurio rengo la avenida, se llevó por delante un auto que pasaba, al que arrolló entre sus ruedas, se prendió fuego en contacto con el pavimento y por el combustible derramado, se metió de lleno en un predio de máquinas viales y terminó en el terraplén de un campo de práctica de golf, tras haber arrasado una casilla de gas natural. Y comenzó a incendiarse con las alas rotas.

Perotti salió del ensimismamiento de la misteriosa imagen de su niña justo a tiempo para gritarles a las contadoras: "¡Chicas, el cinturón! ¡Sáquense el cinturón!" Lo rodeaba un fuerte olor a nafta, y cuando giró la cabeza vio gente quemándose viva en la fila de al lado. Entre todos ellos detectó a una mujer vestida de rosa con llamas en la espalda y la nuca.

Logró finalmente zafarse de su propio cinturón, se levantó y buscó la puerta trasera entre el humo. El y las dos contadoras llegaron juntos atrás. La azafata estaba parada, en posición de firme, todavía extrañamente formal. "¡Abran, la puta que lo parió!", gritó el bancario. "Calma", respondió la mujer; se dio vuelta y destrabó la puerta. Perotti agarró a sus compañeras y a la propia azafata y las empujó al vacío, y él saltó también a tierra.

La adrenalina del peligro era tanta que no sintieron el golpazo. "¡Corran, chicas, que esto explota!", les gritó. Y empezaron a correr en la oscuridad. Faltaban tres minutos para las nueve de la noche. Corrían con la mole quemándose a sus espaldas e iluminando las tinieblas. Llegaron hasta la calle, y una de las contadoras, algo desorientada, siguió avanzando: Perotti tuvo que gritarle para que se detuviera. Se abrazaron los tres mientras escuchaban las explosiones. Veían cuerpos desmembrados, cadáveres y pasajeros que corrían con la ropa y el pelo en llamas. Los tres bancarios se refugiaron en una estación de servicio. Todo se estaba llenando de bomberos, policías y curiosos. De pronto irrumpió en la estación un muchacho desorbitado que los encaró: "¡No saben lo que pasó! ¡Se cayó un avión!" El muchacho venía con la conmoción y el atropello de una anécdota: iba con su 147 por la Costanera y el Boeing había surgido de la nada y se le había cruzado a centímetros. Tenía el parabrisas todo negro del hollín del incendio. "¡Cayó un avión!", repetía. "Sí, y nosotros veníamos adentro", le respondieron los tres fantasmas pálidos.

Un bombero se les acercó y les ofreció subirlos a una ambulancia. "No -dijo Perotti-. Nosotros volvemos al banco." El muchacho del 147 ya no tenía más trabada la mandíbula por el asombro; se ofreció a llevarlos.

A esa hora todavía había empleados trabajando dentro de la sucursal. "Ay, Rubén, ¿los asaltaron?", le preguntó una mujer. Recién entonces se dio cuenta Perotti de que tenía la camisa abierta y manchada de sangre: se había clavado en el esternón una placa identificatoria, una pequeña medalla con su nombre y apellido que su madre le había regalado en las épocas de militancia y desapariciones. Ni cuenta se había dado de esa herida, ni de los pelos chamuscados del brazo, ni del hecho de que apretaba en el puño cerrado sus anteojos, insólitamente ilesos, desde hacía una hora.

Dentro del banco estaban mirando en la televisión el accidente aéreo. Llamaron rápidamente al SAME y los conminaron a que se dejaran trasladar al Hospital Argerich. Allí les hicieron curaciones y placas. Escaparon por poco de la prensa, y un hermano de Rubén pasó a buscarlo y lo llevó a su casa: su madre estaba dura, sentada en la cocina; lo abrazó transida de lágrimas.

Perotti se quitó la ropa, se bañó y se acostó. Al otro día tenía una contractura feroz; no podía ni bajarse de la cama. Tomó un antiinflamatorio y llamó a su hija. Cuando escuchó su vocecita se largó por primera vez a llorar. Lloró un largo rato. Y unos días después acordó con las dos contadoras encontrarse en un lugar y regresar juntos al banco. Los recibieron con bromas y cariños, y con un photoshop donde Perotti estaba disfrazado de Superman, y las contadoras de sirenas.

* * *

Pero pasados los primeros festejos vinieron la digestión del asunto y sus secuelas psicológicas. Había días en los que el ex militante trotskista no podía ir a trabajar. No tenía pesadillas ni terror ni claustrofobia, pero algunas cosas habían perdido su sentido: el encuentro cara a cara con la muerte suele deparar estas revoluciones internas.

Repentinamente, se paró un día, cruzó la oficina y se anotó en un retiro voluntario. Desde entonces es, como decía mi padre, un millonario sin plata. Abrió al principio un restaurante, y después emigró de nuevo a España y a Bolivia buscando una nueva vida, pero siempre regresó a Buenos Aires. Por su hija y porque le sigue doliendo y fascinando este país.

Si le doy la mínima oportunidad, critica con dureza a los Kirchner. No se la doy. Quiero saber qué pasó cuando tuvo que volver a volar por primera vez después de semejante experiencia. Fue un 31 de diciembre. Me aclara que a pesar de que la religión era, para los marxistas, el opio de los pueblos, él nunca había dejado de creer secretamente en Dios. Nunca. Ese fin de año se fue con su hija mayor a Córdoba. Sentía que si no lograba subirse de nuevo a un avión y superar el pánico, viviría con su fobia en tierra para siempre. Todo marchaba bien hasta que el piloto se dispuso a aterrizar en el aeropuerto de Pajas Blancas. El cuerpo de Perotti se crispó de repente y su hija le dijo en un susurro: "Papi, estás blanco como un papel". Ella lo agarró de la mano, lo condujo por el sendero del miedo y lo depositó al final en el alivio. Hizo todo eso mientras el avión tocaba la pista, carreteaba unos metros y frenaba suavemente bajo el sol.

RUBEN PEROTTI 
Sobreviviente del accidente de LAPA

  • Quién es: ex bancario y militante de izquierda, de 68 años. Tiene dos hijas. Era uno de los pasajeros del vuelo de LAPA que se accidentó el 31 de agosto de 1999 en el aeroparque Jorge Newbery.

  • Qué pasó: el avión llevaba 95 pasajeros y 5 tripulantes. Los pilotos olvidaron configurar los flaps para el despegue y perdieron el control de la nave, que salió de la pista, rompió el cerco perimetral del Aeroparque, cruzó la avenida, arrolló a un auto, chocó contra unas máquinas viales y un terraplén, se destruyó y se prendió fuego. Murieron 65 personas y hubo muchos heridos graves.

  • El caso: pasado mañana, nueve años y medio después de la tragedia, podría conocerse la sentencia por el accidente de LAPA, en la que están acusados los principales directivos de la empresa. Es la primera vez que, por un accidente aéreo, se enjuicia a la cúpula de una aerolínea en el país.


Jorge Fernández Díaz 
LA NACION



Oleo

Llegaras hasta aquí y te hundirás en estas palabras. Llegarás como si te toparas, dejarás que tus prístinos ojos se posen en cada silaba (silabas que desesperadamente quiero que sean miel) que es tuya y que sin ni siquiera haber leído nada vos ya lo sabes, ya sabes que te pertenecen (quizás ahora con el sabor de sentirte orgullosamente halagada, aunque quizás también con la prudencia dictándote al oído, recriminándote, no-vuelvas-atrás, no-vuelvas-atrás), y sabes que -vaya novedad- hablan de vos. Y de mi.
Tus ojos te pedirán permiso para leerme, lo tiene prohibido, vos se los prohibiste, pero esta vez vos se lo darás como se lo darías al nene que está a punto de tirarse en la arena con su palita nueva y su balde rojo y verde. Cómo no dárselo, cómo no entregarte al placer (siempre fue placer, es no lo niegues, siempre fue tu placer leerme) y te entregas al placer, mas allá de la calidad literaria o no, que lo se poco te interesa, ni las estupideces que digo y que ya te sabes de memoria. Te entregas al placer porque sabés que esas palabras, palabras asociadas que gritan, que imploran atención, que lloran, se ríen, te halagan, te evocan, te sueñan, todas esas palabras te forman, te forman a vos mujer armando un rompecabezas hermoso que sos vos, o que está tan cerca de ser vos como ningún otro mortal pudo lograrlo... Entonces sí, como el bebedor empedernido, te perdés en mis redes invisibles y en algún punto yo se que disfrutas de quedar enganchada, respiras ese narcótico peligro como yo gozo cuando respiro tu enigmatico olor, y total qué, qué mas dá, si nadie me ve, pensás, entonces él, entonces yo, y levantas la vista y construis una de esas hermosas fotos mitad real mitad oleo pastel que tan bien te ponen, que tan bien nos hacen. En ella nos vemos pretéritos, jóvenes, sonrientes, frescos, hermosos, humanos, mientras vamos por plazas y puentes tomados de la mano le escapamos al tiempo (el inmediato y el de la edad que nos pretende, nos pretenden ambos). Contentos y vitales, con nuestro helado de dulce de leche y sambayón que nunca se acaba, que no se derrite nunca.
Llegarás hasta aquí, por eso escribo, porque no concibo pensar y llenarme de sensaciones y que solo queden prisioneras de mi pecho que de tanto inflarse duele, tengo para darte y te doy, por eso se que llegarás y se soy el hombre mas iluso del mundo, pero tengo que aprender a convivir con mi inocencia, entonces te imagino de frente a la posibilidad y entro en tus pensamientos y te escucho íntimamente dudar y te espero, siempre confiado te espero: vas a leer, mirá, mirate, vos, lo ves no? sos vos, entendés?



28.1.10

Machu Picchu - Inundaciones

Y yo que me quejaba del FF CC Sarmiento...

27.1.10

Situacion en Machu Picchu - Relato de Federico Varni

Somos dos turistas argentinos que recorrieron el Camino del Inca llegando a Machu Picchu el domingo 24 después de soportar cuatro días de intensas lluvias. Logramos bajar de la Ciudadela el mismo domingo a las dos de la tarde, ya que nuestro tren partía rumbo a Ollantaytambo a las 18. Cuando llegamos a la terminal de Aguas Calientes a las cinco de la tarde nos comunicaron que no iban a salir los trenes porque habían ocurrido derrumbes sobre las vías en distintos tramos, pero que iban a intentar solucionarlo ese mismo día. La noticia de la cancelación definitiva nos llegó a eso de las 9 de la noche. Obviamente la gente salió a buscar alojamiento con lo cual la ciudad se quedó sin alojamiento disponible. Luego de recorrer un par de hostels buscando una habitación, un grupo de turistas que habíamos hecho el Camino del Inca juntos optamos por dormir en la estación. Allí nos comunicaron que posiblemente se iba a restablecer el servicio al otro día a las 5.30 de la mañana y amablemente nos ofrecieron dormir dentro del tren en vez de tirados en el hall de la estación.

Al otro día a las cinco de la mañana nos levantamos para intentar conseguir alguna información acerca de a partida de los trenes. Después de discutir un rato nos dejaron un telefono y una computadora de la boleteria para avisar a Buenos Aires de nuestra situación. Sin saber qué hacer decidimos aprovisionarnos bien y largarnos a caminar.

Salimos de Aguas Calientes a las nueve de la mañana cuatro chicos argentinos, un español y un alemán. Con todas nuestras cosas intentamos salir por las vías del tren. Allí personal de defensa civil nos exigió que dejaramos constancia de nuestros nombres, nacionalidades y números de pasaporte. Al mismo tiempo apareció personal del ministerio de sanidad que no quería dejarnos salir porque decía que la ruta estaba intransitable, que la posibilidad de aludes era muy grande y que el río estaba creciendo mucho. no obstante, tanto la policía como defensa civil decían que ellos no tenían directivas de no dejarnos pasar, con lo cual comenzó una pelea entre las mismas autoridades. El representante de sanidad decidió ir a buscar al jefe de policía mientras que los mismos oficiales nos autorizaban la avanzada.

Así fue como comenzamos el recorrido de los 28 kms que unen Aguas Calientes con el paraje del km 82, desde donde sale el Camino del Inca y donde nos habían dicho que podíamos tomarnos algo que nos dejara en Cuzco. Caminamos durante siete horas, parando cinco minutos por cada hora. El panorama a nuestro alrededor era bastante desolador e incluso asustaba porque el agua bajaba con mucha fuerza. En total contamos diez derrumbes sobre las vías. Sin embargo, sólo vimos personal de Perú Rail trabajando en dos puntos, con lo cual recién se reestablecería el servicio en unos cuantos días.

Cuando llegamos al pueblito del km 82 nos dijeron que las rutas que comunicaban con Ollantaytambo y Cuzco estaban anegadas o directamente no existían más, pero que había un señor que nos podía llevar hasta el próximo derrumbe para seguir caminando. Cuando lo encontramos nos dijo que lo haría por un sol, francamente no nos quedaba mucha opción así que decidimos subir a su camión transportador de ganado junto con los nativos porteadores. Recorrimos tres kms a bordo del camión hasta que el camino se tornaba intransitable. Allí nos bajamos y caminamos unos 300 mts hasta que encontramos una combi que nos ofreció llevarnos hasta el próximo derrumbe, pero esta vez por 1,5 soles, por tratarse de turistas. Nos subimos los seis y recorrimos otros 5 km hasta que el camino se cortaba, esta vez en el medio de la nada, pero nos dijo que si caminabamos derecho dos km llegaríamos a un pueblito. Así llegamos a un pueblo muy humilde (e inundado) ya caída la tarde y preguntamos si había algún servicio que nos dejara camino adelante, nos dijeron que habláramos con un tipo que tenía una camioneta que en un a de esas lo hacía por una propina. Efectivamente estaba dispuesto a hacerlo a cambio de un sol por cabeza. mientras lo esperabamos se nos acercaron unos periodistas de O Globo para hacernos una nota porque eramos los primeros turistas que proveniamos de Machu Picchu y pasabamos por esta ruta, aunque no tuvimos tiempo por tener que tomar la combi, ya que era nuestra ultima oportunidad.

Así fue como llegamos hasta Ollantaytambo, a eso de las seis de la tarde. Allí ya estaba lleno de turistas porque es parte de la zona conocidad como Valle Sagrado. Recién ahí fue cuando nos relajamos. Sin embargo, no todo había concluido. Nos informaron que no era posible llegar a Cuzco porque el puente de Urubamba no estaba transitable, con lo cual era imposible cruzar el río. En ese momento, se nos acerca un chico que dice que una combi estaba saliendo en este momento para Cuzco y que iba a intentar cruzar de todas formas, nos subimos nuevamente a un combi, esta vez a cambio de diez soles, y llegamos sanos y salvos a Cuzco a las 9 de la noche, 12 horas despues de haber empezado nuestro periplo.

La verdad que la situación de los turistas en Aguas Calientes no es tan importante como la de los peruanos que viven en los alrededores del río. Ellos son los que deberían ser evacuados primeros, ya que perdieron sus casas, cultivos, y todo lo que tenían. Aquí, en Cuzco se organizaron colectas y ollas populares pero no me parece que vaya a alcanzar para abastecer a tanta gente.



Machu Picchu - Venganza ancestral

22.1.10

Evo


Evo Morales fue nombrado guía espiritual de los indígenas de América en las ruinas de Tiwanaku. Ayer en miras del comienzo de su segundo mandato como presidente de Bolivia dijo que su gobierno se rige por las reglas incaicas del "ama suwa, ama quella, ama llulla" que significa "no seas ladrón, mentiroso ni flojo".
Amén.


Moneta


Quien se acuerda de Moneta? No estaba en cana/profugo, etc? Vieja gloria de los dorados 90.
Bueno, es el nuevo dueño de la Rock and Pop. 

Estamos al horno o es bueno para que la Rock and Pop no sea una radio K mas? que pais generoso!!


6.1.10

Sandro de America


Una vida maravillosa y color de rosa