3.2.10
30.1.10
Perotti
El tránsito imposible de Buenos Aires estuvo a punto de ahorrarle la tragedia. Pero hizo todo lo posible por llegar y logró embarcar a tiempo; le tocó la última fila junto a la puerta, justo detrás de dos contadoras con las que viajaba a Córdoba para realizar una auditoría bancaria.
Rubén Perotti se quitó el saco y el abrigo, colocó el morral de cuero en un costado y se dispuso a disfrutar del viaje. Le gustaba mirar por la ventanilla y ver los foquitos de la pista para sentir la aceleración del avión cuando tomaba carrera. Perotti había viajado mucho y sabía que si después de alcanzar cierta velocidad la nave no ascendía eso significaba que había surgido un problema técnico.
Pero al verificar el 31 de agosto de 1999 ese exacto e inquietante fenómeno creyó, de todos modos, que el Boeing 737 de LAPA se despistaría y que la cosa no pasaría de un leve incordio. No imaginaba que al final de esa maniobra fallida habría 65 muertos, 17 heridos graves, un avión incendiado y un escándalo nacional.
Sabido es que cuando uno se enfrenta con la muerte ve pasar toda su vida en un instante. Perotti nació en 1941 y se crió en Córdoba. Allí se enfermó de tuberculosis y estuvo casi todo un año en cama leyendo, sin discriminar, a Shakespeare, Sartre y la Colección Rastros. Esa experiencia formó su carácter, lo hizo más sensible y abierto. Estudióabogacía y se recibió de sociólogo en la UBA. Pero trabajó en una panadería, en una pyme y en Acindar. Finalmente recaló en un banco, donde hizo carrera, desde auxiliar de cuentas corrientes hasta gerente de sucursal.
Se llevaba bien con los números. Y también con el trotskismo. Comenzó a simpatizar con Trotsky en la facultad: estuvo primero en el PST y después en el MAS. Militaba dentro de la Asociación Bancaria y también formaba parte del Frente de Intelectuales y Artistas. Esto, en aquellos tiempos, implicaba reuniones en locales, picnics trotskistas para buscar adeptos y "cohesionar a la tropa", mítines en las plazas, marchas en las calles, resistencia gremial. Sobre todo, aprender a caminar por la sombra de la clandestinidad permanente.
Cuando llegó la dictadura militar, un grupo de tareas del Ejército se presentó en la sucursal donde Perotti trabajaba y "apretó" a su jefe. Ese ejecutivo le salvó la vida. Declaró que el militante hacía meses que no iba al banco, cuando en realidad estaba almorzando a la vuelta. Rubén se tomó unas largas vacaciones. Emigró a España y trató vanamente de acostumbrarse a Barcelona, pero extrañaba muchísimo y regresó a la Argentina a pesar de todos los peligros. En el banco le decían "el zurdo", pero así y todo le ofrecían puestos gerenciales. En un determinado momento era, al mismo tiempo, jefe del personal a su cargo y delegado del gremio.
En una peña folklórica se enamoró de una morocha y la dejó embarazada. Los trotskistas no se casan, pero Rubén fue contra la corriente. Ella venía del dolor. Salía de un campo de concentración, había estado presa a disposición del Poder Ejecutivo en Devoto y la habían excarcelado. Le decían "la guerrillera", a pesar de que esta rama del trotskismo había abjurado de la lucha armada. Se casaron en el Registro Civil de la calle Uruguay. La morocha se convirtió en una reconocida psicoanalista y aquella hija hoy vive y estudia en Nueva Zelanda.
Más tarde tuvieron otra hija, que padecía el síndrome de Williams, un raro trastorno genético, primo hermano del Down, que produce retraso madurativo y problemas cardiovasculares. "Nunca me pregunté por qué nos tocó a nosotros -me aclara-. Al contrario. Siempre me dije: menos mal que nos tocó a nosotros, porque le vamos a poner el pecho." Y se lo pusieron. Perotti se separó de aquella morocha, pero vive hoy pendiente de aquella niña maravillosa que asiste a un colegio especial, hace teatro, estudia canto, lee libros y escribe poemas.
Desobedeciendo al partido, el bancario votó a Raúl Alfonsín al retornar la democracia. La posición del PST durante la Guerra de Malvinas le había producido un cierto cansancio moral. Lo había "fundido", como se dice en la jerga de los "trotskos". Pero siguió su carrera sin cambiar sus ideas. Llegó a tener cien personas a su cargo y era subgerente de Auditoría Operativa cuando ocurrió el accidente de LAPA. Ese rol implicaba viajar a las sucursales del interior todo el tiempo.
Antes de eso, el destino le había avisado dos veces. Durante un vuelo desde Roma hacia Atenas, el avión en el que se trasladaba Perotti entró en un bloque de cumulunimbus y, de repente, empezó a caer y a caer. Los portaequipajes se abrieron y los bolsos y la ropa volaron en medio de gritos de pánico. Era una caída vertical, sin frenos, y desde la ventanilla redonda Rubén veía cómo el mar se le acercaba a velocidad escalofriante. En esos instantes pensó: "Qué lástima, tan lejos de casa". Pero la caída empezó a atenuarse y el piloto logró, a último momento, estabilizar el aparato.
Otra vez, Perotti entró en el ascensor de un viejo edificio de Buenos Aires, apretó el botón de planta baja y sintió un tirón. Uno de los cables se había cortado. El ascensor cayó vertiginosamente diez pisos, chocándo contra las paredes. No reventó contra el suelo porque en el camino se trabó con un borde y quedó encajado y torcido.
"Está bien, nos vamos a salir de la pista", pensó mucho después de eso Rubén Perotti, cuando se dio cuenta de que el Boeing 737-200 de LAPA no lograba despegar, aquella noche del 31 de agosto de 1999. Pero enseguida sintió el golpe y los alaridos. El cilindro del avión se sacudía de un lado a otro, y el asiento de adelante se le vino encima. "Se acabó -pensó en un destello-. Se acabó". Y vio la carita de su hija menor estampada en ese respaldo. Era su imagen delicada y perfecta.
No lo sabía Perotti, pero los flaps seguían retraídos y la pista del Aeroparque se había terminado. Los pilotos no podían frenar, y entonces la carrera continuó y el Boeing atravesó el enrejado perimetral del Jorge Newbery, cruzó como una aparición alada o como un dinosaurio rengo la avenida, se llevó por delante un auto que pasaba, al que arrolló entre sus ruedas, se prendió fuego en contacto con el pavimento y por el combustible derramado, se metió de lleno en un predio de máquinas viales y terminó en el terraplén de un campo de práctica de golf, tras haber arrasado una casilla de gas natural. Y comenzó a incendiarse con las alas rotas.
Perotti salió del ensimismamiento de la misteriosa imagen de su niña justo a tiempo para gritarles a las contadoras: "¡Chicas, el cinturón! ¡Sáquense el cinturón!" Lo rodeaba un fuerte olor a nafta, y cuando giró la cabeza vio gente quemándose viva en la fila de al lado. Entre todos ellos detectó a una mujer vestida de rosa con llamas en la espalda y la nuca.
Logró finalmente zafarse de su propio cinturón, se levantó y buscó la puerta trasera entre el humo. El y las dos contadoras llegaron juntos atrás. La azafata estaba parada, en posición de firme, todavía extrañamente formal. "¡Abran, la puta que lo parió!", gritó el bancario. "Calma", respondió la mujer; se dio vuelta y destrabó la puerta. Perotti agarró a sus compañeras y a la propia azafata y las empujó al vacío, y él saltó también a tierra.
La adrenalina del peligro era tanta que no sintieron el golpazo. "¡Corran, chicas, que esto explota!", les gritó. Y empezaron a correr en la oscuridad. Faltaban tres minutos para las nueve de la noche. Corrían con la mole quemándose a sus espaldas e iluminando las tinieblas. Llegaron hasta la calle, y una de las contadoras, algo desorientada, siguió avanzando: Perotti tuvo que gritarle para que se detuviera. Se abrazaron los tres mientras escuchaban las explosiones. Veían cuerpos desmembrados, cadáveres y pasajeros que corrían con la ropa y el pelo en llamas. Los tres bancarios se refugiaron en una estación de servicio. Todo se estaba llenando de bomberos, policías y curiosos. De pronto irrumpió en la estación un muchacho desorbitado que los encaró: "¡No saben lo que pasó! ¡Se cayó un avión!" El muchacho venía con la conmoción y el atropello de una anécdota: iba con su 147 por la Costanera y el Boeing había surgido de la nada y se le había cruzado a centímetros. Tenía el parabrisas todo negro del hollín del incendio. "¡Cayó un avión!", repetía. "Sí, y nosotros veníamos adentro", le respondieron los tres fantasmas pálidos.
Un bombero se les acercó y les ofreció subirlos a una ambulancia. "No -dijo Perotti-. Nosotros volvemos al banco." El muchacho del 147 ya no tenía más trabada la mandíbula por el asombro; se ofreció a llevarlos.
A esa hora todavía había empleados trabajando dentro de la sucursal. "Ay, Rubén, ¿los asaltaron?", le preguntó una mujer. Recién entonces se dio cuenta Perotti de que tenía la camisa abierta y manchada de sangre: se había clavado en el esternón una placa identificatoria, una pequeña medalla con su nombre y apellido que su madre le había regalado en las épocas de militancia y desapariciones. Ni cuenta se había dado de esa herida, ni de los pelos chamuscados del brazo, ni del hecho de que apretaba en el puño cerrado sus anteojos, insólitamente ilesos, desde hacía una hora.
Dentro del banco estaban mirando en la televisión el accidente aéreo. Llamaron rápidamente al SAME y los conminaron a que se dejaran trasladar al Hospital Argerich. Allí les hicieron curaciones y placas. Escaparon por poco de la prensa, y un hermano de Rubén pasó a buscarlo y lo llevó a su casa: su madre estaba dura, sentada en la cocina; lo abrazó transida de lágrimas.
Perotti se quitó la ropa, se bañó y se acostó. Al otro día tenía una contractura feroz; no podía ni bajarse de la cama. Tomó un antiinflamatorio y llamó a su hija. Cuando escuchó su vocecita se largó por primera vez a llorar. Lloró un largo rato. Y unos días después acordó con las dos contadoras encontrarse en un lugar y regresar juntos al banco. Los recibieron con bromas y cariños, y con un photoshop donde Perotti estaba disfrazado de Superman, y las contadoras de sirenas.
Pero pasados los primeros festejos vinieron la digestión del asunto y sus secuelas psicológicas. Había días en los que el ex militante trotskista no podía ir a trabajar. No tenía pesadillas ni terror ni claustrofobia, pero algunas cosas habían perdido su sentido: el encuentro cara a cara con la muerte suele deparar estas revoluciones internas.
Repentinamente, se paró un día, cruzó la oficina y se anotó en un retiro voluntario. Desde entonces es, como decía mi padre, un millonario sin plata. Abrió al principio un restaurante, y después emigró de nuevo a España y a Bolivia buscando una nueva vida, pero siempre regresó a Buenos Aires. Por su hija y porque le sigue doliendo y fascinando este país.
Si le doy la mínima oportunidad, critica con dureza a los Kirchner. No se la doy. Quiero saber qué pasó cuando tuvo que volver a volar por primera vez después de semejante experiencia. Fue un 31 de diciembre. Me aclara que a pesar de que la religión era, para los marxistas, el opio de los pueblos, él nunca había dejado de creer secretamente en Dios. Nunca. Ese fin de año se fue con su hija mayor a Córdoba. Sentía que si no lograba subirse de nuevo a un avión y superar el pánico, viviría con su fobia en tierra para siempre. Todo marchaba bien hasta que el piloto se dispuso a aterrizar en el aeropuerto de Pajas Blancas. El cuerpo de Perotti se crispó de repente y su hija le dijo en un susurro: "Papi, estás blanco como un papel". Ella lo agarró de la mano, lo condujo por el sendero del miedo y lo depositó al final en el alivio. Hizo todo eso mientras el avión tocaba la pista, carreteaba unos metros y frenaba suavemente bajo el sol.
RUBEN PEROTTISobreviviente del accidente de LAPA
- Quién es: ex bancario y militante de izquierda, de 68 años. Tiene dos hijas. Era uno de los pasajeros del vuelo de LAPA que se accidentó el 31 de agosto de 1999 en el aeroparque Jorge Newbery.
- Qué pasó: el avión llevaba 95 pasajeros y 5 tripulantes. Los pilotos olvidaron configurar los flaps para el despegue y perdieron el control de la nave, que salió de la pista, rompió el cerco perimetral del Aeroparque, cruzó la avenida, arrolló a un auto, chocó contra unas máquinas viales y un terraplén, se destruyó y se prendió fuego. Murieron 65 personas y hubo muchos heridos graves.
- El caso: pasado mañana, nueve años y medio después de la tragedia, podría conocerse la sentencia por el accidente de LAPA, en la que están acusados los principales directivos de la empresa. Es la primera vez que, por un accidente aéreo, se enjuicia a la cúpula de una aerolínea en el país.
Jorge Fernández Díaz
LA NACION
Oleo
28.1.10
27.1.10
Situacion en Machu Picchu - Relato de Federico Varni
Somos dos turistas argentinos que recorrieron el Camino del Inca llegando a Machu Picchu el domingo 24 después de soportar cuatro días de intensas lluvias. Logramos bajar de la Ciudadela el mismo domingo a las dos de la tarde, ya que nuestro tren partía rumbo a Ollantaytambo a las 18. Cuando llegamos a la terminal de Aguas Calientes a las cinco de la tarde nos comunicaron que no iban a salir los trenes porque habían ocurrido derrumbes sobre las vías en distintos tramos, pero que iban a intentar solucionarlo ese mismo día. La noticia de la cancelación definitiva nos llegó a eso de las 9 de la noche. Obviamente la gente salió a buscar alojamiento con lo cual la ciudad se quedó sin alojamiento disponible. Luego de recorrer un par de hostels buscando una habitación, un grupo de turistas que habíamos hecho el Camino del Inca juntos optamos por dormir en la estación. Allí nos comunicaron que posiblemente se iba a restablecer el servicio al otro día a las 5.30 de la mañana y amablemente nos ofrecieron dormir dentro del tren en vez de tirados en el hall de la estación.
Al otro día a las cinco de la mañana nos levantamos para intentar conseguir alguna información acerca de a partida de los trenes. Después de discutir un rato nos dejaron un telefono y una computadora de la boleteria para avisar a Buenos Aires de nuestra situación. Sin saber qué hacer decidimos aprovisionarnos bien y largarnos a caminar.
Salimos de Aguas Calientes a las nueve de la mañana cuatro chicos argentinos, un español y un alemán. Con todas nuestras cosas intentamos salir por las vías del tren. Allí personal de defensa civil nos exigió que dejaramos constancia de nuestros nombres, nacionalidades y números de pasaporte. Al mismo tiempo apareció personal del ministerio de sanidad que no quería dejarnos salir porque decía que la ruta estaba intransitable, que la posibilidad de aludes era muy grande y que el río estaba creciendo mucho. no obstante, tanto la policía como defensa civil decían que ellos no tenían directivas de no dejarnos pasar, con lo cual comenzó una pelea entre las mismas autoridades. El representante de sanidad decidió ir a buscar al jefe de policía mientras que los mismos oficiales nos autorizaban la avanzada.
Así fue como comenzamos el recorrido de los 28 kms que unen Aguas Calientes con el paraje del km 82, desde donde sale el Camino del Inca y donde nos habían dicho que podíamos tomarnos algo que nos dejara en Cuzco. Caminamos durante siete horas, parando cinco minutos por cada hora. El panorama a nuestro alrededor era bastante desolador e incluso asustaba porque el agua bajaba con mucha fuerza. En total contamos diez derrumbes sobre las vías. Sin embargo, sólo vimos personal de Perú Rail trabajando en dos puntos, con lo cual recién se reestablecería el servicio en unos cuantos días.
Cuando llegamos al pueblito del km 82 nos dijeron que las rutas que comunicaban con Ollantaytambo y Cuzco estaban anegadas o directamente no existían más, pero que había un señor que nos podía llevar hasta el próximo derrumbe para seguir caminando. Cuando lo encontramos nos dijo que lo haría por un sol, francamente no nos quedaba mucha opción así que decidimos subir a su camión transportador de ganado junto con los nativos porteadores. Recorrimos tres kms a bordo del camión hasta que el camino se tornaba intransitable. Allí nos bajamos y caminamos unos 300 mts hasta que encontramos una combi que nos ofreció llevarnos hasta el próximo derrumbe, pero esta vez por 1,5 soles, por tratarse de turistas. Nos subimos los seis y recorrimos otros 5 km hasta que el camino se cortaba, esta vez en el medio de la nada, pero nos dijo que si caminabamos derecho dos km llegaríamos a un pueblito. Así llegamos a un pueblo muy humilde (e inundado) ya caída la tarde y preguntamos si había algún servicio que nos dejara camino adelante, nos dijeron que habláramos con un tipo que tenía una camioneta que en un a de esas lo hacía por una propina. Efectivamente estaba dispuesto a hacerlo a cambio de un sol por cabeza. mientras lo esperabamos se nos acercaron unos periodistas de O Globo para hacernos una nota porque eramos los primeros turistas que proveniamos de Machu Picchu y pasabamos por esta ruta, aunque no tuvimos tiempo por tener que tomar la combi, ya que era nuestra ultima oportunidad.
Así fue como llegamos hasta Ollantaytambo, a eso de las seis de la tarde. Allí ya estaba lleno de turistas porque es parte de la zona conocidad como Valle Sagrado. Recién ahí fue cuando nos relajamos. Sin embargo, no todo había concluido. Nos informaron que no era posible llegar a Cuzco porque el puente de Urubamba no estaba transitable, con lo cual era imposible cruzar el río. En ese momento, se nos acerca un chico que dice que una combi estaba saliendo en este momento para Cuzco y que iba a intentar cruzar de todas formas, nos subimos nuevamente a un combi, esta vez a cambio de diez soles, y llegamos sanos y salvos a Cuzco a las 9 de la noche, 12 horas despues de haber empezado nuestro periplo.
La verdad que la situación de los turistas en Aguas Calientes no es tan importante como la de los peruanos que viven en los alrededores del río. Ellos son los que deberían ser evacuados primeros, ya que perdieron sus casas, cultivos, y todo lo que tenían. Aquí, en Cuzco se organizaron colectas y ollas populares pero no me parece que vaya a alcanzar para abastecer a tanta gente.
22.1.10
Evo

Evo Morales fue nombrado guía espiritual de los indígenas de América en las ruinas de Tiwanaku. Ayer en miras del comienzo de su segundo mandato como presidente de Bolivia dijo que su gobierno se rige por las reglas incaicas del "ama suwa, ama quella, ama llulla" que significa "no seas ladrón, mentiroso ni flojo".
Moneta
6.1.10
30.12.09
Cromañon
Todavía me acuerdo de la sensación de desamparo de esa noche viendo a los chicos morirse delante de las cámaras de TN. Hacía calor y afuera festejaban, todo estaba revuelto, con esa sensación extraña que nos corre por las venas en la ultima semana de diciembre de cualquier año. La pregunta quedó flotando en el aire: en manos de quién estamos. De ellos? de nosotros mismos? No esperemos respuestas. Si ni siquiera los padres de los chicos las tuvieron. Se hizo justicia? A veces pienso que no habría que hacerse preguntas. Solo que tenemos que ir por ahí aprendiendo a cuidarnos. De ellos, de nosotros.
29.12.09
Happy New Year
Happy New Year
Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
Julio Cortazar
28.12.09
2010
Corri otra vez, me senti bien, la panza me viene ganando la carrera pero nada me quita la sensacion de libertad que es el lujo de poder unir dos lugares (a veces bastante alejados entre si) solo con mis piernas. El futbol me dio lugar en la cancha grande, y como terminó mejor de lo que empezó me dan muchas ganas de empezar un nuevo año dandole a la redonda. Tuve varias lesiones de viejo, en semana santa casi me rompo el tobillo y anduve con la walker (Nunca odie tanto a la humanidad activa como en esos eternos 20 dias), despues varios temas musculares que me duraron mas de lo que dicen. Con todo eso, deportivamente hablando, fue un buen año para mi. Ya alejado de la estupidez de los tiempos, resultados, records, etc.
Hubo una gran sorpresa este año, musicalmente hablando, para mi. Volvi al ruedo. Siempre pense que alguna vez iba a volver. Es un placer hacer musica, sonar, estar ahi, vivir la emoción. Y volvi. Pero lo sorpresivo fue el genero. Totora y Pedro me mostraron un nuevo panorama: el folklore.
Tocar con los musicos de la tierra con ellos y con Fran, La casa de salta, el debut en el Olmedo, el viaje a Alberti, las chacareras, las zambas, el chamame. Delicioso. Ojala siga el romance.
Con las letras tuve una pelea extraña, una relación tan cercana se llenó de sombras, nos distanciamos, nos olvidamos durante meses y los pocos chispazos creativos no se rozaron de la manera debida con el entusiasmo y la energía. Asi y todo, cada vez que leo a Cortazar algo conecta en mi y se pone en funcionamiento una maquinaria que me colma y eleva. En la radio Cual es (especialmente Ciri, el buscapiel!) y dolina (con esa cosa medio de comunión que nos une solamente los viernes), mucha radio AM mientras me baño, mucha Mega en el fondo de casa. En la NET Gustavoeo y taringa. Y las series!! Amo Dexter. Me mato volver a ver Okupas. Lost me aburrió.
House me aburrió pero volvi a verlo varias veces. Me vi las 10 temporadas de Friends, no soporté se uno de los pocos que nunca nunca los habia visto. Y me encantó. Chandler master. La tele, a un lado, como siempre, aunque el Futbol para todos me capturó mas de lo que quería. Me gusto Desde el Estudio con Lalo y el maestro de Capusoto, especialmente Violenta Rivas!
Aprendi menos de lo que quise, pero es una buena manera de seguir aprendiendo. Di vuelta la tierra y volví a plantar, sigo con mis limones y mi araucaria. Intente dedicarme mas al ocio y a dejar de pensar en el aprovechamiento del esfuerzo y el tiempo. Dormi mucho menos de lo que necesité. volvi a ver a gente que hacia años (muchos) que no veía gracias al efecto facebook. Sus caras en las fotitos, que flash.
Novedades, la lap canadiense que me regalaron, la conexion banda ancha, cel nuevo y otras giladas totalmente prescindibles. Aunque, por fin, la llegada de la gran Buena Flaca Voluntariosa que vino de Tandil (gracias Gabo!!). Trabajé poco, no hice nada extra que me dejara plata. Pasé muchas mas horas en casa.
Conoci Uruguay. Me quedé con las ganas muchas muchas veces, aunque de tanto pretender manejar la frustración logré construir una nueva y reluciente coraza. No lo recomiendo, pero estaba cansado de ser tan sensible.
Hice poco por mi viejo, la critiqué mucho a mi vieja, no estuve tanto con mis hermanas, pero siempre estuve y siempre ayude en algo (poco, mucho, algo). Decidi y llevé mi decisión adelante. Sufrí mucho y reí la mimimo indispensable. Me quejé tanto que hasta me han dado premios por eso. Aun tengo compañías necesarias de gente que no conozco o que conozco mas que cualquiera. Aun sigo queriendo ser especial en algo.
En el medio de todo, se murió Alfonsin, la negra tambien y dejó un hueco, el flaco hizo historia con las bandas eternas, lo mataron a Micheal, Cerati sacó un disco que olvidaré pronto, Estelares me deleitó con su nueva temporada, 7 Delfines siguió haciendo meritos para alejarse de mi aunque es la banda que mejor suena en el pais, estuve acefalo y pedí la guia pero la busqueda me llevó a lugar nuevos, interesantes,
el pepsi pasó sin pena ni gloria, me perdi a Maider (no me lo perdono) y ACDC (me lo perdono), hice sonido, grabe pistas en mi compu y lo mostre, lo vi a Aznar y a charly, y a Ortega, (a todos cara a cara), fui a la cancha, lo vi al Enzo otra vez, Pasarrella ganó en River, Maradona tomo el camino a la trampa que le tendieron pero puso a la seleccion en sudafrica, Messi ganó todo menos el corazón del hincha
Argentino, Masche fue el jugador del año para la tribuna y se sorteo el mundial del que hablaremos mucho, mucho, mucho, compre tres camisetas argentinas, tres de River y una del Cienciano.
A mediados de año nos "sorprendio" la gripe porcina (nunca nunca en mi vida vivi tan angustiado y tan paranoico) cuando en Mexico ya habian muerto centenas. La muerte fue una sombra acechando que estuvo cerca.
Parrafo aparte. Mi mentor, Obdulio, partió. El sabe lo que significó su persona en mi vida, lo que me enseñó, lo que me brindó con su sabiduría bien de campo, bien de hombre que ha sabido vivir. Hoy cada tango que escucho viene con su impronta, sus historias y esa capacidad de saber qué orquesta y que cantor, siempre.
No llegó a mi folklore. Lastima, hubienra necesitado su opinión.
Y por ultimo (primero): Ellos, M y L, se hicieron tan perfectos que lo justificaron todo, todo, todo. Ampliamente.
PD (yo sigo amando a mi ipod)
PD (feliz año)






